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Palazzetto Boncompagni, donde està ubicado el B&B "La Papessa" es parte del barrio Trevi de Roma y da al cruce entre el minusculo vicolo Sciarra y la que hoy se llama via del Corso.
Debido a su situacion prominente en la via del Corso, en 1736 le fue' cortado el angulo más saliente.
Palazzo Boncompagni fue edificado alrededor del 1500: los primeroso nombres que aperecen en su historia son los del Caballero Lenti y de Carlo Martelli. Doscientos años despu`s el conde Ferdinando Bolognetti se lo regalo' a Domenico Rospigliosi, de los Padres "Serviti". En 1836 el principe Giulio Cesare Rospigliosi se le entrego' a Don Antonio Boncompagni.
Son muchas las historias de la tierra alrededor de este edificio, desde el Arco de Claudio, desaparecido ya hace mucho tiempo, que se eregia en fruente, al otro lado de la calle, hasta la fuente del Aqua Virgo todavia existente que surge visible a un lado de la Fontana di Trevi y que corre aun bajo la tierra del barrio.
El antiguo nombre de Via del Corso es Via Lata, escenario de momorias medievales y renacentistas de corridas de caballos "berberi", abolidas por ser demasiado desenfrenadas.
Las romanas memorias de calle hablan de la famosa bodega de "Los tres Ladrones" a la cual se debe el antiguo nombre de la actual Vicolo sciarra.
Muchas memorias, muchas ecos de voces y personas para un palacio tan pequeño, una miniatura respecto a sus augustos vecinos, sobre todo del adyacente Palacio Colonna. Una miniatura muy viva y muy antigua hasta el punto que nos gusta, para las personas que tienen tiempo y ganas de escuchar, darle voz a su antigua vida.
"Provengo del vientre de una roca de Carrara. Las manos de los esclavos nubianos me hicieron de comadrona, y despues, un maestro del escalpelo dio forma a mi marmol. Viaje' por calles bien trazados, al lado de legiones que regresaban de Britania, y llegue' a Roma desde el mis hermanos. Han pasado ya casi dos mil años: nacido pilar, ahora soy un fragmento de la misma.
Era afortunado: mi cuerpo era de materia compacta, al alba el sol me penetraba. Me destinaron para ser columna. Entonces me trajeron a este lugar donde aun permanezco aunque reducido a un fragmento de piedra; alrededor de mi, una Roma antigua, laica y vigurosa.
Acostado bien protegido por un escudo de cuerdas veia pasar las austeras sandalias, rozando con inmaculados telas bordeados de rojo, sentia los gritos babelicos de los encargados que ponian los ladrillos que debian elevar el agua de la fuente y trasformarle en un canal que llegaba a toda la ciudad y que seria bautizado por el emperador Claudio. Yo fui elevado a uno de sus angulos como pilar de sustento.
Vi' cada dia crecer los emblemas del imperio, fui testigo de abrazos consumados a mis pies durante la noche, entre sirvientas que llegaban de lejanas provincias y jovenes soldados.
El acueducto fue' abatido, el imperio abia sido traslatado a Oriente y luego habia caido, Roma habia cambiado. Encima de mi, ahora reducido a banco que protegia del fango la zona mas libre de la vigilancia del Senatus Popolusque Romanus, vi' y senti' muerte y vida. Un periodo largo, oscuro, siglos de negra pestilencia y abandono. El caput mundi se habia trasformado en pocilga, la poblacion estaba reducida. El lugar que me ospedaba era muy vivo, fuerte de la alegria que frecuentemente acompaña a la desesperacion. La peste apretaba pero los gritos de vida de los romanos, los que aunque quedaban en la ciudad eterna en los siglos de la Edad Media, eran fuertes. Encima de mi vi' caer mercenarios borrachos.
Fue' un poco mas adelante en el tiempo que senti' y vi' a una mujer: ojos de nieve del norte, una voc soave. En el angulo en fruente a mi, en la calle, a lado de un brasero, esa mujer alta consultaba su propia suerte a una viejisima creatura, Tenian en las manos unas tablitas de madera. Luego ambas lebantaron la cabeza hacia la procession que iba andanda en la calle malreducida.
En esos dias los clamores traeban un nombre: Giovanna. La temeraria, la eretica, la abominable. La mujer que se habia echo Papa, descubierta, ahora pagaba con su propia vida. La mujer alta miro' hacia la procescion, una mirada absorta y luego miro' las tablitas de madera grabadas. Tiro' unas monedas a la vieja y se marcho'.
Me acuerdo bien por que he visto a esa mujer muchas veces, es parte de este lugar como yo.
Muchas veces se ha vuelto, muchas ha permanecido aqui. Unas veces cambiaba el color de los ojos, pero la acompañaban las tablitas grabadas que, al pasar del tiempo se habian vuelto en papel y signos humanos para blandir y domesticar las decisiones de la voluntad y el libre arbitrio.
La alta Edad Media paso'. Roma se volvio' feroz y temeraria. Privada de una identidad laica, cuna de la cristianidad, no mas amenazada por Aviñon, era el cruce de guerras y comercios, suelo de mil roles. Yo me volvi' otravez columna. Desde mi angulo veia una plaza a lado de via Lata.
Partenecia en ese tiempo a un palacio de mercantes poderosos y guerreros que frecuentemente habian bautizado con sangre sobre sus propias espadas traficos de especias y comercios de feudos. La mujer tenia ahora ojos mas oscuros, del verde Tiber. La veia frecuentemente pasar en fruente a su ventana, jugando con las cartas que ahora eran laminas sotiles de plata esculpida. Siempre era acompañaba de su vieja nudriza. A veces me miraba, miraba los arcos que todabia permanecian sobre mi superficie. Miraba la plaza vacia al lado del grande palacio de los Colonna. Tiempo, rostros, pasos. Otros ojos claros, determinatos, de caballero, otra figura recurriente, que, igual a la mujer, iba a ver otra vez, cambiada por los pasos del tiempo en la ropage o en los roles pero bien precisa.
En la plaza, crecia un edificio pequeño. El tiempo habia pasado, Giulio II, el papa guerrillero, frecuentemente pasaba por la via Lata, delante de sus tropas que iban hacia el norte. Roma estaba floreciendo, llena de vida, faro para artistas, mercenarios, mecenas, antiguas familias nobles.
A veces veia pasar un pequeño artista siempre cubierto de polvo de marmol que iba a la bodega del Orso. Cuanto me hubiera gustado estar bajo de su escalpelo, que en esos dias, una arruga marcada en medio de los ojos, iba a producer uno de los actos mas comoventes de amor humano para la historia: la creacion de imortal belleza en el rostro de la Virgen de la Piedad en San Pedro.
El pequeño palacio reedificado era ahora rara mezcla, dedicado al convento y a una taberna bien conocida. Era un edificio extremadamente mutante, solido en su adecuarse a la historia. Y mas que el edificio era vivo el angulo que ataba via Lata a la pequeña via que pasaba a su lado. En esa esquina veia pasar frecuentemente las dos figuras que siempre habia visto durante los siglos. Las misma permaneceron en el palacio desde entonces: la mujer afecionada a las cartas dibujadas y el hombre que en los ojos tenia siempre mando y orizonte.. Desde entonces convertiendo esa casa un poco magica, cruce de fiestas y sueños.
Hacia tiempo, buena parte de mi estaba caida, victima de los saqueos de memoria antigua. Cuanto monumentos romanos trasformados en alimentacion de obras para el papa. Pero mi corazon de minusculos cristales era una piedrita de perla que todabia miraba hacia la calle, ahora iluminada por lamparas de petroleo, carozzas, damas de "Boldini" y señores en elegantes vestidos.
Roma florecia otra vez. Florecia como el nombre dado al grande mercado que estaba mas alante, nombre cuñado por otro pequeño hombre. Ese mismo parecia querer competir con su boligrafo o con su aeroplan y contar la historia de Roma de esa epoca, con la voz de Andrea Sperelli.
En el Palazzetto Boncompagni, todabia corrian las figuras, se alternaban en las habitaciones con techos altos y pintados. Se daban convenio en el terazo del edificio, vajo el techo de ladrillos que enmarcaban el orizonte de la capital. Dentro las habitaciones, las cosas bellas de una edad antigua, se partiban la luz rosa del crepusculo del agosto romano, con las cartas de antiguos dibujos.
Yo descanso ahora en un pequeño cojin, framento lisio. Si venis a este pequeño palacio podeis encontrarme. Esa mujer, años atras, me habia recojido y escuchado mi historia"